A ningún hombre

Yo era tuya, compañero,/ hasta que fuiste carcelero


A ningún hombre consiento
que dicte mi sentencia.
Sólo Dios puede juzgarme,
sólo a él debo obediencia.

Hasta que fuiste carcelero,
yo era tuya, compañero,
hasta que fuiste carcelero.

Voy a tatuarme en la piel
tu inicial porque es la mía,
pa’ acordarme para siempre
de lo que me hiciste un día,
de lo que me hiciste un día.

Voy a tatuarme en la piel
tu inicial porque es la mía,
pa’ acordarme para siempre
y recordarlo toda la vida,
de lo que me hiciste un día,
de lo que me hiciste un día.
 

Imatge promocional d’«El mal querer»

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