Me da vértigo el punto muerto
y la marcha atrás,
vivir en los atascos,
los frenos automáticos y el olor a gasoil.

Me angustia el cruce de miradas,
la doble dirección de las palabras
y el obsceno guiñar de los semáforos.

Me arruinan las prisas y las faltas de estilo,
el paso obligatorio, las tardes de domingo
y hasta la línea recta.

Me enervan los que no tienen dudas
y aquellos que se aferran
a sus ideales sobre los de cualquiera.

Me cansa tanto tráfico y tanto sinsentido,
parado frente al mar mientras que el mundo gira.


(Fragment del poema Ideario, de Francisco M. Ortega Palomares)


Vive mirando una estrella
siempre en estado de espera.
Bebe a la noche ginebra
para encontrarse con ella.

Sueña con su calavera
y viene un perro y se la lleva,
y aleja las pesadillas
dejando en un agujero
unas flores amarillas
pa’ acordarse de su pelo.

Sueña que sueña con ella,
si en el infierno le espera,
quiero fundirme en tu fuego
como si fuese de cera.

Y antes de hacer la maleta
y pasar la vida entre andenes,
deja entrar a los ratones
para tener quien le espere.

Sueña con su melena
y viene el viento y se la lleva,
y desde entonces su cabeza
tan solo quiere alzar el vuelo,
y bebe rubia la cerveza
pa’ acordarse de su pelo.

Sueña que sueña la estrella
siempre en estado de espera,
vuelve a coger la botella
y pasa las noches en vela.

Siempre en estado de espera.

Foto: Facebook Extremoduro

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