René

El concierto está lleno, pero yo estoy vacío

Arxivat a: Música, El piano

Una noche me sentía muy mal, estaba en México, el estadio esperándome, y yo no quería salir del hotel. Llamé a mami porque quería tirarme del balcón y no sabía porqué. Esa noche llegaba un amigo y se quedó conmigo. Al otro día comencé a escribir este tema“, escriu el raper portoriqueny Residente a la seves xarxes socials. L’antic membre del grup Calle 13 ha publicat la cançó René (el nom d’ell és René Pérez), on s’obre en canal per explicar com, d’adolescent, va veure morir la meitat dels seus amics, com va ser vetat pel seu país, la depressió que ha patit o els problemes que ha tingut amb la família. Aquesta cançó, que d’alguna manera també mostra el cantó fràgil de la fama, amb pocs dies ja ha arribat als 50 milions de visites. 


René, ven, vamos a estudiar.
Sí, te voy a hacer una pregunta, tú me la contestas:
¿Con qué parte del cuerpo jugaban pelota los indios taínos?
René, contéstame. Si es fácil.
Atiéndeme, atiéndeme, mírame:
¿Con qué parte del cuerpo, piensa,
jugaban pelota los indios taínos?
Ya sé, te la canto y entonces así tú te la vas aprendiendo:
Cabeza, rodilla, muslos y cadera.
Cabeza, rodilla, muslos y cadera.
Cabeza, rodilla, muslos y cadera.
Cabeza, rodilla, muslos y…
 
Desde pequeño quería ser beisbolista, no llegué,
así que aprendí a batear hits por encima de una pista.
Volví a tomar alcohol en mi despacho,
escribo bien sobrio, pero escribo mejor borracho.
 
Cuando caigo en depresión
mis problemas se los cuento a la ventana del avión.
El estrés me tiene enfermo,
hace diez años que no duermo.

El IRS me sigue investigando.
Me estoy divorciando, pero no importa, yo sigo rimando.
Comento errores, pero hago lo que pueda.
Aprendí a aterrizar sin ruedas.
 
Y aunque en la calle me reconocen,
ya ni mis amigos me conocen.
Estoy triste y me río.
El concierto está lleno, pero yo estoy vacío.
 
En la industria de la música todo es mentira.
Mi hijo tiene que comer, así que sigo de gira.
Solo me queda lo que tengo,
no sé pa’ dónde voy, pero sé de dónde vengo.
 
Me crie con Cristopher, mi pana,
tiramos piedras juntos, rompimos un par de ventanas.
Corríamos por la calle sin camiseta,
en las parcelas de Trujillo, cuesta abajo en bicicleta.
 
La bici encima del barro,
con un vaso de plástico en la goma pa’ que suene como un carro.
Recargábamos batería con malta india,
y pan con ajo, nadie nos detenía.
 
Éramos inseparables,
hasta que un día lo mataron entre cuatro policías.
Mi alegría sigue rota,
se apagaron las luces en el parque de pelota.
 
Ya no queda casi nadie aquí.
A veces ya no quiero estar aquí.
Me siento solo aquí, en el medio de la fiesta.
Quiero estar en donde nadie me molesta.
Quemar mi libreta, soltar mi maleta.
Quiero llamar al 7550822, a ver quién contesta.
 
Las peleas con mi padrastro cuando perdía el control
las resolvía con él viendo un partido de béisbol.
Me invitó a pelear un par de veces,
me escapé de casa un par de veces.
 
Pero nunca faltó el alimento,
nos defendió con música, tocando en casamientos.
A veces al horno, a veces de lata y microondas.
Compartíamos todo, la mesa era redonda.
 
Clase media baja, nunca fuimos dueños,
el préstamo del banco se robaba nuestro sueño.
La cuenta de ahorro vacía
pero mami bailando flamenco nos alegraba el día.
 
Dejó de actuar pa’ cuidarnos a los cuatro,
y nos convertimos en su obra de teatro,
ella se puso nuestras botas,
y su vida fue de nuestros logros y nuestras derrotas.
 
Mi padrastro se fue con otros peces,
nos mudamos de la calle 13.
Me fui a buscar la suerte en un mar de paja
y mi vida entera la empaqué en una caja.
 
En la universidad de arte me becaron,
a la mitad de mis amigos los mataron.
Empecé a rapear de nuevo, empecé a creer de nuevo.
Volví, saqué un disco, me comí el mundo de un mordisco.
 
En Puerto Rico despidieron empleados.
Insulté al gobernador y quedó televisado.
Censuraron cuatro años de mi calendario.
Abuela murió, no me vio tocar en el estadio.
 
Dije to’ lo que sentí,
me quieren más afuera que en mi propio país.
Pero aunque mis canciones las cante un alemán
Quiero me entierren en el viejo San Juan.

Puede que la tristeza la disimule,
pero estoy hecho de arroz con gandules.
Y me duele, no importa que el ron de la madrugada me consuele.
Y desde adentro de la pulpa, si la cagué.
A mi país le dedico cuatro pisos de disculpas.
 
Ya no queda casi nadie aquí.
A veces ya no quiero estar aquí.
Me siento solo aquí, en el medio de la fiesta.
Quiero estar en donde nadie me molesta.
Quemar mi libreta, soltar mi maleta.
Quiero llamar al 7550822, a ver quién contesta.
 
Y si me contestan, quiero decirles que quiero volver.
Que quiero salir de este hotel y desaparecer.
Y si me contestan, quiero decirles que quiero bajar el telón.
Que a veces me sube la presión, que tengo miedo que se caiga el avión.
Que no me importan las giras, los discos, los Grammy.
Y que en la calle 11 quiero volver a ver el cometa Halley con mami.
Quiero volver a cuando mis ventanas eran de sol y me despertaba el calor.
A cuando me llamaban pa’ jugar, a cuando rapeaba sin cobrar.
Quiero sacar las cartas de pelota del envase, volver a robarme segunda base.
En verano, en Navidades, limpiar la casa con mis hermanos
escuchando a Rubén Blades.
 
Quiero volver, ir al cine en la semana.
Y llegar a la escuela de arte en la mañana.
Quiero quedarme allí, no quiero salir de allí.
Quiero volver a cuando no me dejaban entrar porque me vestía mal.
Quiero volver a sentir, a cuando no tenía que fingir.
Yo quiero volver a ser yo.
 
Cabeza, rodilla, muslos y cadera.

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