Un año más

Hacemos el balance/ de lo bueno y malo/ cinco minutos antes/ de la cuenta atrás


En la puerta del sol
como el año que fue
otra vez el champagne y las uvas
y el alquitrán, de alfombra están.

Los petardos que borran
sonidos de ayer
y acaloran el ánimo
para aceptar que ya pasó uno más.

Y en el reloj de antaño
como de año en año,
cinco minutos más
para la cuenta atrás.

Hacemos el balance
de lo bueno y malo
cinco minutos antes
de la cuenta atrás.

Marineros, soldados, solteros, casados,
amantes, andantes y alguno que otro cura despistao.
Entre gritos y pitos los españolitos
enormes, bajitos hacemos por una vez, algo a la vez.

Y en el reloj de antaño
como de año en año,
cinco minutos más
para la cuenta atrás.

Hacemos el balance
de lo bueno y malo
cinco minutos antes
de la cuenta atrás.

Y aunque para las uvas hay algunos nuevos,
a los que ya no están echaremos de menos.
Y a ver si espabilamos los que estamos vivos
y en el año que viene nos reímos.

Una, dos, tres y cuatro
y empieza otra vez
que la quinta es la una,
y la sexta es la dos y así el siete es tres.

Y decimos adiós y pedimos a dios
que en el año que viene
a ver si en vez de un millón
pueden ser dos.

En la puerta del sol
como el año que fue
otra vez el champagne y las uvas
y el alquitrán, de alfombra están.

 

Foto: Andreas Graulund

Comentaris

    Núria Fonoll i Vergés Desembre 31, 2020 11:31 pm
    SAYONARA, 2020 Dos mil vint. Abans d’encetar-te hagués esta bé una recomanació: població del món mundial, cordeu-vos el cinturó que entrem en zona de turbulències. Però res. Ningú no va preveure res. I la cosa va arribar de patac. I de patac les boques tapades i el tot anirà bé i l’stay at home i els balcons i la farina i el paper higiènic i les pors i les penes. Dos mil vint. Per agafar-te amb pinces i llençar-te vàter avall –no, rectifico- que aquí ja s’hi llença prou merda que no toca. Potser millor ofegar-te a l’oceà més profund i fer-te desaparèixer... però el mar massa ple que en va dels teus danys colaterals: mascaretes i guants –tan higiènics en boca i mans- i que solcant les aigües tan fastigosos es tornen. Perquè és evident que hi ha gent molt porca i la natura es mereix més. Dos mil vint. Enterrar-te ben avall i ben fondo. Tampoc. No t’escauria gens la locució llatina “que la terra et sigui lleu.” La terra es mereix més. Potser doncs, guardar-te a la memòria. Que la teva deixada amarga, ens serveixi per avançar més ferms en aquest camí, sovint costerut. I destriar de tu, dos mil vint, els moments bons. Perquè sempre n’hi ha. I hem de creure que ens els mereixem.

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